Hola, me llamo Alberto, me dicen
Beto, y tuve que volver a hacer otra cuenta en Google porque la que tenía antes
fue cancelada por el estricto y riguroso control legal de Blogger y Google. Fue
cancelada por no quitar links a discos que yo mismo subía. A eso me dedicaba. Tiene,
creo, más de dos meses un año que mi cuenta (Incluyendo el blog) fue suspendida.
Apenas ahora me decidí a empezar de nuevo.
Y sí, Sonidos Asesinos está muerto. Bien muerto. Apenas superé el luto.
Vuelvo aquí porque tengo cosas que escribir. Porque, también a veces, es bueno levantar el ego (?) haciendo un blog en internet para que, al menos una persona te lea. Porque me gusta escribir lo que me gusta (qué genial manejo de las palabras y los sinónimos), lo que me hace disfrutar cada día. También lo que amo y odio. Porque es la única forma que conozco. Porque para expresar mis ideas e inquietudes, el único camino que siento hacer bien es escribir. Porque al mundo no le interesa ponerme atención pero sí me presta un hueco virtual para arrojar mis ideas. Porque mi cabeza es un lío. Porque plagio a José Agustín. ¿Por qué? Porque es Dios. Porque también Orwell me traumó. Porque no tengo oficio ni beneficio. Porque no sé si lo tendré. Porque, en el fondo, aún estoy lleno de odio y con sed de venganza (como el artículo de Olallo Rubio en la R&R que leí a los dieciséis años y marcó mi existencia). Porque es preciso decir un par o más de cosillas. Porque extraño mi blog. Porque siempre quise tener un blog con fondo blanco. Porque volveré a retar a las autoridades del DMCA (Vengan hijos de perra). Porque me gusta ser contracorriente, al menos en dosis milimétricas y extraordinariamente pequeñas. Porque sólo es escribir. Porque sólo es Rock & Roll. Y me gusta.
Hola (2), soy el simio
oligofrénico autor de este blog. Hola de nuevo, soy el sujeto desempleado que
tardó un año en volver a crear un blog. Soy el que en una noche de viernes
cualquiera de Julio le volvieron las ganas de pasar las letras tecleadas en una
hoja de Word a una plantilla de HTML. Soy el que se sí aprendió algo de sus
clases de informática para dummies dadas por un fan de Star Wars nivel legendario
y sabedor de todos los trucos del Midtown Madness de 1999. Bueno, ese mero soy.
El que nunca he tenido el gran verso ni mucho menos la pulcra prosa necesaria
para destacar como los grandes genios de las letritas y los textos redactados
(que no es lo mismo). Volví por El Rock y la felicidad. Volví porque sigo sin
tener mucho qué hacer, porque no tengo más futuro que un ladrón de panderos con
Parkinson y porque ya comienzo a sentir la cosquillita de robarme uno que otro
tuit para ganar el fav facilón en tuiter.
Bueno, este soy yo, y así va a
estar esto. Un post un día. Muchas letras otro. Discos y música la mayoría de
las veces. Letritas ajenas y cosas que atrapen mi cabeza tan poderosamente para
liberarlo acá. (Aunque no tan poderosamente como para guardarme el secreto y
hacer de –dicha cosa- la falsa auto ilusión de tener yo el conocimiento único).
Acá vamos una vez más. A
escribir. Ya salió El Simio Oligofrénico, nené.
Un cigarrito y a publicar.
